Las cámaras térmicas detectan personas y vehículos por su calor, en total oscuridad y hasta cerca de 200 m. Son ideales para perímetros extensos, faenas y plantas fotovoltaicas donde una cámara común no ve — conectadas a nuestra central 24/7.
Sumamos cámaras térmicas donde la iluminación es escasa o el perímetro es amplio, para que la detección con IA y los operadores no tengan puntos ciegos de noche.
Reconoce personas y vehículos aunque no haya luz.
Gran alcance de visión nocturna para grandes perímetros.
Ideales para faenas, plantas solares y predios aislados.
Funcionan en total oscuridad, humo o niebla ligera.
El contraste térmico hace la detección más precisa.
Alimentan los mismos activadores de detección de la central.
Ven en total oscuridad, donde una cámara normal falla.
Cubren perímetros amplios con menos equipos.
Detección temprana antes de que entren al recinto.
Ideales para faenas y plantas fotovoltaicas aisladas.
Se combinan con detección por IA y voceo disuasivo.
Conectadas a la central 24/7 con evidencia en la nube.
Una cámara común necesita luz. Una térmica no: lee el calor que emiten los cuerpos, así que funciona en oscuridad total, con niebla y a distancias donde la imagen visible ya no sirve.
Detecta la temperatura corporal, no el reflejo. En oscuridad completa sigue viendo igual.
Niebla, humo y lluvia degradan poco la señal térmica, a diferencia de la imagen visible.
Detecta presencia a distancias donde una cámara común solo entrega una mancha sin información.
La firma de calor de una persona es distinta a la de una rama o una sombra. El filtro es más limpio.
Cubre líneas largas con menos equipos, que es lo que hace viable vigilar una planta o una faena.
La térmica detecta; la cámara visible identifica. Juntas dan alerta temprana e imagen reconocible.
No todos los sitios las necesitan. Se justifican donde hay superficie extensa, poca luz o un perímetro que no se puede cubrir con cámaras convencionales.
Hectáreas sin iluminación, con perímetro largo y equipo de alto valor disperso.
La obra queda a oscuras y el material de valor está a la intemperie.
Patios y cierres largos donde poner cámaras visibles cada pocos metros no es viable.
Zonas de acopio sin techo ni iluminación permanente.
Recintos aislados donde no hay alumbrado público ni tránsito que disuada.
Además de personas, identifican focos de temperatura anómala, útil como aviso temprano de incendio.