Vigilancia remota para activos en zonas aisladas: IA y operadores en vivo detectan la intrusión al perímetro, la disuaden por voceo y protegen paneles, cableado e inversores — con un guardia virtual que nunca duerme.
El robo de paneles y cableado detiene la generación y cuesta millones. Nuestro sistema detecta la intrusión en el perímetro y la disuade antes de que toquen un panel.
Detección temprana de intrusión y merodeo en todo el cerco.
Vigilancia de strings y mesas ante robo o vandalismo.
Alertas ante manipulación de canalizaciones y conductores.
Resguardo de equipos críticos y contenedores.
Hablamos en vivo por los parlantes para frenar el robo al instante.
Todo queda respaldado y disponible para seguros o Carabineros.
Más económico que uno o varios guardias en turno.
Cero riesgo de personas: operación 100% remota.
Cobertura del parque completo a la vez, no un punto.
Cámaras térmicas y móviles 4G para zonas sin infraestructura.
Operación remota: cero personas expuestas en el sitio.
Conexión con Carabineros vía Alpha III ante emergencias.
Una planta fotovoltaica combina lo peor de los dos mundos: mucho valor por metro cuadrado, superficie enorme que vigilar y ubicación aislada donde nadie escucha nada. El robo puede ocurrir durante horas sin que nadie se entere.
Hectáreas de paneles con un perímetro larguísimo. Recorrerlo a pie no es viable y por eso la vigilancia tiene que ser remota.
Están lejos de todo. No hay vecinos que avisen ni tránsito que disuada, y la reacción física demora en llegar.
El cableado y los inversores concentran el valor. Un solo corte deja fuera de servicio un sector completo.
Se desmontan y se transportan. El daño no es solo el panel: es la generación perdida hasta reponerlo.
Sin luz artificial, la cámara térmica es lo que distingue una persona de un animal a distancia real.
Vegetación, animales y polvo generan movimiento constante. Filtrar bien es lo que hace usable el sistema.
No se trata de cubrir cada metro con una cámara, sino de cubrir los puntos por donde alguien tiene que pasar sí o sí: accesos, caminos internos y las salas donde está el equipo de valor.
Detectan calor corporal en oscuridad total y a distancia, donde una cámara común no ve nada.
Las salas de inversores y el punto de conexión concentran el valor y se vigilan con prioridad.
Quien entra a robar necesita vehículo. Los caminos de ingreso son el punto de detección más rentable.
El altoparlante cubre el sector detectado y disuade antes de que alguien llegue al equipo.
Al estar aislada, el protocolo define a quién se llama y en qué orden, con los tiempos reales de llegada.
La clasificación descarta animales y vegetación, que en terreno abierto son la causa principal de avisos falsos.