El cañón de humo es una barrera física de disuasión: al detectar una intrusión, el operador lo activa en remoto desde la central y en segundos llena el espacio de humo denso, impidiendo que el delincuente vea y se lleve tus bienes.
Antofagasta concentra faenas mineras, plantas industriales y centros logísticos con material de alto valor, muchas veces en recintos alejados donde la reacción física demora. El monitoreo remoto cubre esa distancia: alguien está mirando aunque el recinto esté vacío.
Cobre, herramienta y combustible en recintos extensos. El robo ocurre de noche y en fin de semana, cuando no hay nadie.
Perímetros largos y patios de acopio a la intemperie, difíciles de cubrir con una ronda a pie.
El puerto y las rutas concentran movimiento de carga, y con eso el riesgo en andenes y patios de maniobra.
En sectores apartados la reacción física demora. La disuasión por voceo actúa mucho antes de que llegue alguien.
Polvo, viento y contrastes de luz generan falsas alarmas. Filtrar bien es lo que hace usable el sistema.
No se instala nada en la ciudad: se conecta a las cámaras existentes y se monitorea desde nuestra central.
El servicio no depende de tener una central en la ciudad: depende del enlace y de las cámaras del recinto. Por eso la cobertura es la misma en todo Chile y el tiempo de reacción no cambia con la distancia.
Se conecta a las cámaras que ya existen, siempre que la imagen y el enlace sean suficientes. Se revisa antes de contratar.
La inteligencia artificial clasifica antes de alertar y descarta animales, vegetación y cambios de luz.
Ninguna reacción se dispara sola: una persona abre la cámara y confirma antes de vocear o llamar.
El altoparlante del recinto detiene la mayoría de los intentos en el momento, sin esperar a que llegue nadie.
Se define a quién se avisa y en qué orden: responsable del recinto, guardia o Carabineros.
Cada evento queda fechado y disponible, listo para el parte policial y para el seguro.