Protegemos empresas, oficinas y locales comerciales con un guardia virtual: IA y operadores en vivo vigilan accesos, salas y bodegas, disuaden por voceo y reaccionan antes del robo — a una fracción del costo de los turnos de guardias.
La seguridad empresarial dejó de ser una alarma y una reja. Hoy es un sistema que detecta, disuade y deja evidencia: de día como control operativo y de noche como guardia virtual.
Control de quién entra y sale, en horario y fuera de él.
Vigilancia de áreas con equipos, caja o información sensible.
Vigilancia de bodegas, estanterías y zonas de alto valor.
Una sola central vigila todos sus locales a la vez.
Hablamos en vivo por los parlantes para frenar el robo al instante.
Todo queda respaldado y disponible para seguros o Carabineros.
Más económico que uno o varios guardias en turno.
Cero riesgo de personas: operación 100% remota.
Cobertura de toda la empresa a la vez, no un punto.
Nos conectamos a tus cámaras actuales de cualquier marca.
Datos operativos: aperturas, cierres, rondas y flujo de gente.
Conexión con Carabineros vía Alpha III ante emergencias.
En una empresa la pérdida rara vez es un forado en el muro. Suele entrar por la puerta, en un horario donde nadie está mirando, y por eso la seguridad empresarial tiene que cubrir la operación completa y no solo el cierre nocturno.
Son los dos momentos con más gente, más plata y menos control. Sin registro, nadie sabe quién abrió ni a qué hora.
Sale de a poco y por la puerta habitual. Se detecta cruzando movimiento con horario declarado, no con una reja.
Entre el cierre y la apertura hay una ventana sin testigos. Ahí se concentran los intentos.
Cuando la empresa tiene más de un local, el control se diluye: lo que se vigila en uno se descuida en otro.
Un amago fuera de horario puede costar más que cualquier robo. Detectarlo temprano vale más que cualquier cámara.
Puertas de servicio y salidas de emergencia suelen quedar fuera del control y son la vía más usada.
Lo que cambia en una empresa es que hay actividad legítima a toda hora. La central no puede alertar por cada movimiento: tiene que saber qué es normal en cada franja y qué no lo es.
Se define qué movimiento corresponde a cada turno. Lo mismo que es normal a las 10 es una alerta a las 3 de la mañana.
Se registra quién abre, a qué hora y con qué demora, con imagen asociada a cada movimiento.
El aviso temprano de fuego o humo permite reaccionar antes de que el siniestro sea total.
Los accesos secundarios entran al esquema de detección, que es donde suele estar el hueco.
Cada incidente queda con su hora y su video, disponible para investigación interna o para el seguro.
La detección corre en segundo plano: nadie del equipo tiene que hacer nada distinto en su turno.